SOLO DE ESCARCHA

Fue desde niña que ella tuvo frío 
porque la nieve le salió al camino 
cayó en su pelo, 
le blanqueó el vestido. 
¿Es que sería nieve su destino? 
Era tan pura, como pura nieve 
con sueños blancos 
su soñar de niña. 
Le nacieron latidos en el pecho 
y le habló el corazón 
¡yo soy de fuego! 
Sintió en su cara 
el ardor de los rubores, 
vibró su boca 
dibujando un beso 
trató de detenerlo con la mano, 
pero la nieve le quemó los dedos. 
Esa primera sonrisa del cariño 
que atisbó aquel invierno tan lejano 
¿Por qué

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SOY ARAUCANO

Yo fui la selva que cantó los siglos

A través de la savia de los pellines,

Pinos y canelos.

Yo me empapé de lunas y desafié

Tormentas

Me mezclé con los vientos

Y bajé por el valle,

Para lavar mi cuerpo en el fondo del río,

Y emergí de la hondura

Con mi estructura grande,

Mi frente lavada

Y mi cabello liso.

Anduve por los campos donde el trigo

Crecía para esperar la espiga,

Cuando el sol de la tarde

La entregaba madura;

Y vi cuando la piedra redonda  del molino

Trituraba los granos,

Para que allá en la ruca

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Bendito por siempre pan

Por el áspero camino

capeando baches y lodo

va la carreta y sus quejas

cargando el rubio tesoro.

Juan picanea la yunta

¡Arre, Chincol!  ¡Pajaritooo!

antes que la tarde llegue

hay que avistar el molino.

 Chillan las llantas gastadas

y gime el eje reseco,

cuando haya pan en la mesa

habrá aceite carretero.

Sobre el yugo que esclaviza

la garrocha y un ronzal

los bueyes no tienen  prisa

en su largo caminar.

 El viento trae  de lejos

anuncio de tarde brava

¡apuren mis bueyes  viejos!

que la molienda  es muy larga.

 Canta el agua en la turbina

sin yugo  rumian 

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Para hacer caminos

Para hacer camino y aprender

a andar,

¡ay vida! Me dieron ladrillos

de arcilla negra.

“Ese es tu destino, aprender

de todo, también a labrar…”

¿Mis  manos,  destino?

¿Y por qué arcilla negra?

¿Por qué yo, labrar?

Si hay buenos afanes, tejer

y bordar…

Dejé que la arcilla fuera

endureciendo.

Ya estaba cansada de tanto

bregar.

Con lluvia, la arcilla  se fue

deshaciendo,

y cada ilusión nacida en mi vida,

desapareciendo.

 Cavilé un buen rato, y así descubrí

que es bueno, en la vida,

ir pensando y haciendo.

Mis manos pudieron lograr

maravillas, y yo ¡alegría!

Sin mucha ambición y

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Dormir con la luna

En el cielo, esta noche

un capullo de nubes

abrirá porque nacen,

_y vienen a mi aldea

con lumbres de marfil_

rayos de luna nueva.

Apagaré el farol

que da luz a mi estancia,

dejaré que la luna

se acueste en mi cubil,

y dormiré soñando

con rubias mariposas

que buscan en la reja

mi enredadera en flor.

Me llegarán acordes

de una canción de cuna,

y del viento jugando

entre las amapolas

que se aleja llevando

su lisura y su olor.

 

 

 

 

 

 

Como todas las cosas

también se irá  esta noche,

alejando derretida;

habrá huido  la luna,

esperaré la aurora

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A tí

A ti,

que  llevaba

en la conciencia,

como parte

de la ciencia

de querer.

Te separé

de mi vida,

pero me llevé,

escondida,

una parte

de recuerdo,

como ayer…

Viaje en un velero

Un velero de palo

venía hacia acá

Traía alegrías,

amor y maná.

El velero de palo

salió de la isla

donde los pesares

no son conocidos.

Entre la arboleda

por el ancho río

yo cortaba ramas.

Intentaba pescar.

Un  exuberante paisaje

a la orilla,  me hizo vibrar.

Viaje placentero.

Cantándole al viento

me vieron llegar.

Amé al amor

Amé al amor que esquivo

pasó por mi vereda.

Amé al amor que pudo

llenarme de ilusiones

y desde la ventana,

ya tapiada la reja

me habló de cosas bellas

en pálidas canciones.

Y yo, amé al amor aquél,

sueño de adolescentes

y jóvenes ingenuas.

Un amor de papel

que lo vuelve cenizas

una llama cualquiera.

Amé a ese amor,

tanto llegó a amarlo mi vida

que me aferré a sus pliegues

buscando las aromas

de auroras florecidas

en medio de escoriales

volcánicos y antiguos,

 donde nada subsiste;

donde mueren las risas,

se pierden las miradas

y queman las semillas.

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El último beso

Las mieles de tus labios, esa  vez,

el sol  detrás  de la cortina

sonreía al mirar esa rutina;

yo libaría y me iría sin volver.

 

¡OH! Tiempos, únicos, los que vivimos

envueltos en pasión y desvarío.

Las ansias y el temblor por nuestro río

iban ciegos, en pos de los abismos.

 

Es que el embrujo del amor vivía

dormido en los rincones de la espera.

Pero abrimos la puerta a una vereda

para hallar las ofrendas   de  la vida.

 

Hoy el recuerdo nos sacude el alma.

Calma, quietud, yo se que tus labios

hoy laten por los míos, sin agravios.

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Nadie como ella

Nadie pudo quererla

como el la quería

Nadie pudo besarla

como él la besó

con la miel de esa boca

su alma se almibaría

y en su cuerpo de auroras

su pasión floreció.

 

Eran ellos la brisa

que da vida a la vida

eran ellos la vida

bajo el cielo y el sol

en ellos la ternura

fue la flor del amor

y en su flor la ternura

germinó en el amor

 

Quién pudiera imitar

un amor como aquel

quien pudiera vivirlo

con el mismo final.

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